Escuela de interpretación Madrid
ELLA SOMOS TODAS
VANESSA ESPÍN

Tienes dieciocho años y te violan.

Estás de fiesta, has bebido, te has divertido, tienes el cuerpo relajado, la sangre te pide libertad, porque tienes dieciocho años, porque te gusta la vida, porque la calle y el mundo también te pertenecen. Te gusta salir, la noche y la brisa fresca de una ciudad nueva.

Un chico guapo se sienta a tu lado y te dice cosas bonitas, parece que el mundo sonríe. Va con unos amigos, son majos, también son sevillanos, la tierra del sol y la alegría. Estás bien, pero cansada y decides irte a dormir al coche. Como no conoces bien la ciudad les preguntas, ellos se ofrecen, dos de ellos pertenecen a las fuerzas de seguridad de este país, uno es policía y otro guardia civil.

Te sientes bien y segura, vas protegida. Confías.

De pronto, empiezas a sentirte rara con tanta amabilidad. Tu cuerpo te avisa, algo en tus riñones se estrecha y la respiración se empieza a acelerar.

De pronto ese chico tan guapo te besa, tú también le besas, pero te das cuenta de que no quieres beso. No, ya no quieres, te quieres ir, lo dices. El chico tan guapo te coge de la mano y te mete a un portal. Se querrá fumar un porro con sus amigos. Piensas bien, no pasa nada, son buena gente, mientras, tu cuerpo te habla, empiezas a notar que ya no estás borracha. Tu cuerpo se está despertando y toda la sangre está avisándote de que algo pasa. Tarde, muy tarde ya.

Cuando te quieres dar cuenta estas rodeada por cinco hombres en un portal que solo tiene una salida, una mano te ha bajado las bragas mientras tu dices NO.

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La manada: Jose Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Ángel Boza y Antonio Manuel Guerrero

Tienes una polla en la boca y te da una arcada. NO, NO, NO POR FAVOR. No solo lo dices, encima eres educada.

Lo demás ya lo sabemos todas, algunas lo hemos sabido más y otras menos. Ahora un juzgado dice que esto no es una violación, y con esto está diciendo que nuestro NO, no se oye. Que nuestro cuerpo no nos pertenece. Que nuestra opinión no cuenta. Todo este juicio se ha empeñado en demostrar y en juzgar la libertad sexual de una mujer, con preguntas capciosas y frases retrogradas.

En el hipotético caso de que ella se quisiera ir con los cinco, cosa que dudo. ¿Cuál es el problema? ¿Dónde están los límites? Nosotras también podemos estar en una orgía y nos puede gustar, pero si en el último momento decidimos que no, ya no es orgía es violación.

¿Se nos puede juzgar por querer ir a una orgía? Nuestro cuerpo es nuestro, y vamos con el donde nos de la gana.

Esta violación estaba planificada, estaba retransmitida, había un grupo de hombres esperando para ver los vídeos de la violación. Ellos, los violadores, en ningún caso hablaban de consentimiento, hablaban de dopar, de ir a la caza, de engañar, de dominar, de humillar. Es la violación que ha dejado más pruebas de todas las violaciones. Pero ella no se resistió, entonces es abuso, no violación. Si te resistes, como Diana Quer, como Nagore Laffage o como María Goreti, igual no es violación solo, igual termina en asesinato.

Esta sentencia juega en nuestra contra, en contra del cuerpo de las mujeres. Quieren dejar claro que nuestro cuerpo es un lugar que se puede seguir conquistando.

Ella estaba borracha, es uno de los argumentos del juez que pide libertad sin cargos para los acusados. ¿Y qué? yo también puedo salir y estar borracha, la calle también es mía. Ella no tenía cara de dolor, ni de sufrimiento. “Está claro que dolor, dolor, no sintió usted” ¿Cómo lo sabe? ¿Cómo se puede valorar el dolor que siente una mujer en esa situación? ¿Cómo se puede medir?

Esta sentencia es contra nosotras, contra nuestra palabra y contra nuestra libertad. Ella somos todas, por eso este juicio es a todas. Hermana, yo sí te creo. Hermana, la calle es nuestra y la conseguiremos.

VANESSA ESPÍN

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