ATLÁNTIDA O CÓMO DESAPARECER

He escrito porque era el único modo de hablar callando. Pero ahora necesito de verdad el silencio, su estruendo.

Quisiera desaparecer. Quisiera arrancarme el lenguaje. Es desesperante atravesar un bosque y no poder deshacerse de la palabra “bosque”, aunque no la pronuncies, porque el pensamiento del bosque precede al propio bosque. Yo necesito todo lo que huye cuando se pisa la orilla del lenguaje. ¿Lo entendéis? Yo necesito ahora justo lo que está antes de la palabra, entre ella y el silencio, poder sentarme en ese claro, necesito no sufrir palabra, porque persigue siempre algo que huye o que se ha convertido en ceniza y yo necesito ahora descansar, dejar de perseguir, de husmear entre montones humeantes de ceniza. Necesito volver al establo, o a la pre-infancia, o a la jungla o a la muerte. Necesito volver a uno de esos lugares donde la palabra no hace falta. Las palabras me han hecho esta herida pestilente. Mi oficio es su hemorragia. Debería haber incendiado mi habitación cuando escribí la primera palabra, debería haber destruido mi casa, mi colegio, debería haber incendiado a todos esos hijos de puta que me estaban convirtiendo en escritor, también a los otros, a los muertos, los que me invitaron a formar parte de esta tripulación de cadáveres. En cuanto levanto la mano para escribir siento el deseo de colgarme de la primera palabra que escriba. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos hacer? Deseo ser alguien sin palabras. ¿Qué podemos hacer?

Lo único que tengo ahora para compartir con vosotros es mi deseo de desaparecer. Tomadlo y haced una obra. Tomad estas notas e inventaros lo que queráis. Pero será una obra sobre la desaparición. Y os pertenecerá a vosotros. Definitivamente no habrá personajes. No seáis tan antiguos como yo. Es mejor que estéis vosotros solos, NOMBRES DE LOS ALUMNXS y que el único personaje sea la desaparición.

La muestra de la Atlántida

Con estas palabras del propio Alberto Conejero comienza el proyecto que él mismo escribió para el proceso de creación en el que lleva trabajando tres meses con los alumnos de tercero de nuestro Estudio. Esta semana han comenzado los ensayos generales en La Guindalera donde dentro de un par de semanas –el jueves 20 de frebrero– podremos ver el resultado final de esta potente historia de autoficción.

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