ALICIA

Hubo una vez un tiempo desesperadamente largo, en que todos los cuentos del mundo, todos sin excepción acababan de la misma manera. En la última de sus páginas, siempre aguardaba un inquietante secreto, que con la mayor de las alarmas, prevenía de la peligrosidad del destino, sobre todo cuando alguien decidía entregarse a vivir con toda la fé de su alma. Durante siglos los habitantes del Universo permanecieron secuestrados en la reducida celda de la MORALEJA. Esperando que un sultán, o tal vez un príncipe, o por qué no un cazador aliviara de un soplido, el espantoso miedo que en ellos producía el simple hecho de vivir.

Tuvo que ser una niña. Una niña de tan solo siete años, llamada ALICIA, la que liberó el corazón de un Universo que por vez primera dejaba de ser una cáscara de nuez. Los grandes problemas siempre se solucionan con el remedio más sencillo.

Lewis Carroll escribió Alicia en el país de las maravillas en 1865 y unos años más tarde completó la saga con una segunda entrega: A través del espejo. Ambas supusieron una deliciosa conmoción en la sociedad de la época. Dos cuentos libertinos y extravagantes, repletos de paradojas, dobles sentidos, juegos de lógica matemática aplicados al lenguaje y unos personajes inolvidables. Dos juguetes matemáticos que cultivaban el nonsense y tenían la virtud de desnudar y vaciar la convención que existe detrás de cada palabra para dotar a cada una de ellas de un significado absoluto: LA IMAGINACIÓN AL SERVICIO DE LAS MATEMÁTICAS.

Los cuentos de Carroll enamoraron perdidamente a toda una sociedad, incluida su Graciosa Majestad la Reina Victoria, que como todo el mundo sabe era muy británica y también muy estrecha.

El cuento y en consecuencia todos sus devotos quedaron liberados de los grilletes de la moraleja. Podían, por fin, imaginar una vida infinitamente más emocionante, sin miedo ni pavor, porque ya no importaba el resultado de la misma, sino la belleza del viaje. La estimulante licencia de darse el permiso para ser libres.

Nosotros nos acercamos a Alicia con el travieso respeto que inspira un espíritu aventurero. Una corriente metafísica que sigue viajando a lo largo del tiempo y el espacio, a través de nosotros. Un eterno misterio que alborota siempre que puede nuestro loco corazón. Una intrigante figura que nos mira desde el fondo de un espejo, recordándonos que ella fue la más peregrina de las niñas: libre, curiosa, ácrata, maniquea, lúdica y valiente. En esta vida podemos perdonarnos todo; excepto la cobardía.

Juan Codina

ALICIA se estrenó los días 29 y 30 de abril de 2014 en el Teatro de la Abadía.

REPARTO

John Cámara, Olivia Delcán, Marina Esteve, Marc Fernández, Sandra Garaizar, Natalia López, Raúl Marina, Elisabeth Ojeda, Rocío Pelaez, Jordi Roig, Alex Stanciu y Jorge Varandela.