CHEVI MURADAY

«Cuando Codina me invita a su estudio, nunca sé exactamente lo que va a suceder en esos días de encuentro. La experiencia y el oficio...

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«Cuando Codina me invita a su estudio, nunca sé exactamente lo que va a suceder en esos días de encuentro. La experiencia y el oficio me han enseñado a escuchar las necesidades del grupo que se forma. Y así comenzamos el primer día: trabajando el encuentro, el afecto, las posibilidades del cuerpo de forma individual y conociendo mi cuerpo a través del otro. Mañanas intensas donde la palabra tiene su lugar y, tratando de colocarla en distintas partes del cuerpo, bailamos poemas de Baudelaire. Clarice Lispector nos inundó y condujo a las improvisaciones, donde cada uno creó distintos materiales que luego trabajamos y analizamos, llevándolos hacia la importancia del instante». Chevi Muraday

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