CLARA SANCHIS EN ‘UNA HABITACIÓN PROPIA’

EL ENSAYO “Una habitación propia” se publicó por primera vez en 1929. El ensayo estuvo basado en una serie de conferencias que...

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EL ENSAYO

“Una habitación propia” se publicó por primera vez en 1929. El ensayo estuvo basado en una serie de conferencias que la propia Virginia Woolf desarrolló en octubre 1928, en los colleges femeninos de Cambridge, sobre el tema de las mujeres y la literatura. “Les dije suavemente que bebieran vino y tuvieran una habitación propia”, escribe en su diario la fulgurante escritora británica. Tan famoso como polémico, casi un siglo más tarde, el libro sigue siendo un mito del feminismo.

SOBRE EL ESPECTÁCULO

La dinámica de esta falsa conferencia es una experiencia imaginaria, vívida y humorística, que desemboca como un río inexorable en algunas de las ideas más inteligentes y de apariencia más sencilla sobre el darse cuenta de las mujeres de su lugar en el mundo, en el momento mismo en que está sucediendo la mayor revolución social de todos los tiempos: La igualdad de hombres y mujeres ante la ley.
La lectura de Una habitación propia me quitó el sueño. Me conmovió y me sacudió. Antes de esa noche inolvidable, había dejado el libro a medias en tres ocasiones. Pero la autora, el título y las primeras páginas, me atraían con fuerza, así que volvía a empezarlo. Y a abandonarlo. El atasco se producía siempre en la misma zona; al mezclarse los planos de imaginación y realidad, me perdía en una selva frondosa. Pero tan atrayente. Al fin, en un hotel, logré atravesar esas ramas y devoré el libro. O el libro me devoró a mí. Virginia Woolf era un tigre colorido que daba vueltas y más vueltas, merodeando alrededor de su presa, cerrando el círculo, hasta morderla en el cuello. La presa era yo. No pegué ojo en toda la noche. ¿Por qué me duele y me ilumina este discurso, si son cosas dichas hace casi un siglo? Sin respuesta, sentí que estas palabras de Virginia Woolf pedían a gritos ser dichas en los escenarios. Hoy.
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